¿Qué vas a hacer con el tiempo que te ha sido dado?
Alguna vez lo has pensado?
Es una pregunta que todos nos deberíamos hacer de vez en cuando…
Y es que el tiempo es limitado, y podemos hacer como que no nos enteramos, poner el piloto automático, seguir metas superficiales ponernos objetivos que alimentan nuestro ego pero no nuestra alma.
También podemos aceptar el regalo y dirigirnos con los brazos abiertos a la vida.
Pero claro, sin una comprensión profunda de nuestro carácter, de nuestra herida, de nuestros automatismos, no alcanzaremos ese estado de fluidez que nos da la aceptación del presente.
Sólo lo parecerá.
Pasamos muchos años dormidos como para creer que sólo con buenas intenciones lo lograremos.
Hace falta profundidad, tocar lo esencial y renovarnos desde ese lugar. No quedarnos en un amor de tercera división, ni en palabras vacías de tanto usarse.
Ya lo sabemos desde hace tiempo, vivimos como si fuéramos a vivir siempre, en una especie de ilusión de inmortalidad.
No dejes que se haga demasiado tarde.