Viajamos en trenes de juguete
El día que contaste el número de horas que le dedicas al trabajo es posible que te echaras las manos a la cabeza. Si todavía no lo has hecho casi es mejor que no lo hagas o te llevarás un disgusto.
¡¡¡¡No puede ser!!!!
Toda una vida entre semana dedicada a determinadas tareas tratando de aportar un valor económico o social (a veces es lo contrario) a nuestro entorno a cambio de un salario que nos permita vivir en ese mismo sistema. Un bucle continuo, como un tren de juguete dando siempre vueltas alrededor de las mismas casas de miniatura; una foto en movimiento de una estampa permanente. Y así se pasan los años.
Algún día morirás, y no estarás aquí, ¿lo recuerdas? Es muy probable que la mayor parte de las horas que dedicaste a tu trabajo no le importen a nadie, ni tengan una repercusión relevante en tu entorno más allá de lo económico, ni que estén guiadas por tu corazón, o por tu creatividad, o por tus sueños, porque los aparcaste y renunciaste a ellos a cambio de una comodidad y seguir dando vueltas en un confortable vagón del tren de juguete.
Es posible que estés funcionando bajo una falsa careta políticamente correcta, y que el entorno te devuelva lo mismo, impidiendo una relación más humana y auténtica. Es muy probable que te hayas acostumbrado a mantener esa careta durante 40 horas a la semana, lo que es correcto, lo que es bueno para el negocio, lo que es artificial, lo que carece de sentimientos, lo que está vacío.
El trabajo en términos generales te facilita cosas positivas y necesarias para convivir en sociedad, un sueldo, ingresos para cuidar de la familia, cierta calidad de vida, prosperidad y desarrollo económico y social, mantener despierto el cuerpo y la mente y un sinfín de cosas más. Para algunas personas afortunadas que han encontrado su lugar puede ser una fuente total de satisfacción y plena realización.
Desde otro prisma, el trabajo es un vehículo para darte una identidad, para construirte un lugar en la sociedad y que ese personaje se vaya desarrollando y completando con el tiempo. También puede ser una fuente de densidad y que te obligue a exponerte a entornos poco humanos, competitividad, stress, cumplimiento enfermizo de objetivos etc. No hace falta decir la cantidad de cosas que pueden hacerte daño en un trabajo y que te pueden hacer desarrollar enfermedades. Por no nombrar la cantidad de cosas valiosas que te pierdes por prestar atención a lo que no importa tanto.
Pero parece que nos negamos a darnos cuenta. Se te ha dado la oportunidad de vivir esta experiencia humana durante un número limitado de años. Por eso, es necesario dotar de significado a todo lo que hacemos en cada momento. Encontrar el verdadero motivo por el que nos mantenemos en un lugar.
Todas las personas tenemos un enorme potencial para realizar aportaciones valiosas al mundo que nos rodea, que todo lo que hagas lleve tu esencia. ¿Trabajas en un banco? Perfecto, ocúpate de mantener tu humanidad en las relaciones con el equipo y la clientela. Pregúntales cómo se sienten, tomaros un café por si necesitan desahogarse, préstales un apoyo emocional sin juicios olvidándote durante unos instantes de su rentabilidad, y tus acciones habrán tenido un significado de mayor valor que vendiéndoles un producto financiero. Prioriza la construcción de valores humanos por encima de tus resultados, y la vida te recompensará con creces.
Porque no todo es lo mismo, no todo tiene el mismo valor cuando introducimos la Variable Consciente. Vigila que no estés dedicando un montón de horas a cosas que carezcan de un significado relevante.
La vida nos coloca a cada quien en su lugar, es cierto, y nos sentimos en la obligación de trabajar para sostener el mundo material. Es posible que no te corresponda vender todo e irte a colaborar con una ONG, pero algo que si puedes hacer es introducir una dimensión mucho más humana poniendo tu corazón en todo lo que haces y en las personas con las que te relacionas para empezar a distinguir las cosas que tienen un mayor significado para ti, reconfigurando tus prioridades para que ese día en que el tren deje de dar vueltas puedas decir que tuviste una vida con significado.


