La aceptación de todas tus partes te sintoniza
Algo que puedes hacer para sintonizar tu frecuencia con la de la Conciencia que nos guía es aceptarte a ti mismo/a, tu forma de ser, tus dificultades, todos tus errores, cuando hiciste daño, o cuando te lo hicieron, cuando experimentaste el dolor o la culpa.
Tomar como tuyo todo el lote de experiencias personales, sociales y familiares con el que has sido configurado/a, hace que empieces a comprender e integrar la conciencia que piensa, mira y experimenta a través de ti. Tu cuerpo, tu identidad se hacen transparentes, desaparecen en el vacío. No eres “tan tú” como creías, toda tu percepción de realidad, es eso mismo, una percepción.
Quizá no tengamos claro hasta dónde podemos llegar desde nuestra humanidad en la apertura de conciencia, pero creo que el camino pasa necesariamente por una aceptación sin límites de ti mismo/a, de tus virtudes, de tus lecciones de vida, de tus miedos, de tus luces y sobre todo de tus partes oscuras que te tiran de nuevo al suelo como un golpe seco de humildad, para recordarte que tratar de negar alguna de tus partes no tiene sentido ya. Solo puedes transformarte a través de comprensiones profundas y cambios de conciencia.
En definitiva, reconocerte tal y como eres, y no como querrías ser. Y a partir de esos cimientos comenzar a construir de nuevo.
