El cambio comienza en ti
Vivimos en sistemas familiares, profesionales y sociales. Es necesaria la relación y el vínculo humano para desarrollarnos en sociedad, tanto en lo personal como en lo profesional.
Cuando nos preguntamos cómo mejorar el desempeño de nuestra organización o equipo de trabajo, enseguida nos viene a la cabeza una intervención sobre el grupo, y efectivamente es indudablemente eficaz realizar un proceso de mejora del equipo para que llegue con mejores garantías a sus objetivos empresariales.
Pero en este escrito quiero enfatizar la idea de la responsabilidad y la aportación individual que hace cada miembro a la organización, y cómo la misma es extremadamente sensible a los cambios individuales de sus miembros.
La organización o equipo, no deja de ser un sistema en el que al igual que el familiar, cada quien nos integramos de una manera determinada para facilitar un equilibrio óptimo general. Y esta es la manera en que acudimos al equipo. No es muy atrevido decir que la forma en la que se dieron los vínculos en nuestra familia de origen, nos hizo desarrollar un carácter determinado que nos hace ver el mundo de una manera concreta. Y esa es la manera en la que acudimos a la organización, en la que desplegamos los recursos aprendidos para sobrevivir en los sistemas y por extensión en la vida.
Pero dichos recursos aprendidos no suelen ser los más adecuados y habitualmente tienen serios fallos. El “no haber sido visto” en la familia, podrá convertirse de alguna manera en un “no ser visto” en la organización lo que es fatal para la motivación del equipo y el trabajo óptimo. Una falta de comunicación emocional familiar nos podrá llevar a actuar en la organización de manera poco empática, así como haberse hecho adulto antes de tiempo asumiendo excesivas responsabilidades posiblemente nos hará mantener una posición demasiado dura y exigente en los espacios de trabajo.
La organización no es un espacio de terapia, y eso es una idea que debe quedar bien clara. No es aconsejable tratar desde este espacio las esferas más privadas de las personas. Pero por el contrario, nos guste o no, estamos totalmente condicionados por nuestro piloto automático. Y esta forma aprendida de relacionarnos será la que llevemos al equipo. ¿Podríamos buscar espacios que nos ayuden a crecer como equipos, respetando la esfera personal, pero al mismo tiempo incluyéndola? Mi percepción es que cada vez somos mas conscientes de su necesidad y que estamos más preparados para ello.
Vivimos en general desconectados de nuestros sentimientos, de nuestros instintos y pensamientos, en una suerte de máscara autómata con la que caminamos por la vida con una ficción de seguridad. Y esto nos hace poco sensibles al entorno y al efecto que causamos en los demás y viceversa. Pensamos que los demás son como son y que no van a cambiar, y de esa manera nos descargamos de la responsabilidad que tenemos en ese sistema. Nuestra mirada interior afecta al sistema conjunto; es hora de comprender nuestros automatismos, y tratar de hacer algo diferente con ellos, aportando a la organización (y a nuestra vida) múltiples nuevas y enriquecedoras posibilidades.
Si queremos construir organizaciones conscientes, no debemos olvidar que están formadas por personas conscientes. Y que somos dichos individuos quienes en realidad estamos cimentando el sistema completo.
Cojamos con gusto pues nuestra responsabilidad individual en el conjunto, constatar cómo nuestra mirada interior condiciona el equilibrio del sistema, y cómo esta retroalimenta nuestra experiencia profesional y personal.
La organización podrá poner a disposición del equipo los mejores recursos para propiciar el cambio hacia una actividad más consciente, pero sin el cambio de mirada y trabajo interior de transformación de sus miembros y más concretamente de sus líderes, el crecimiento del equipo tendrá muy poco recorrido.
Y para que las personas líderes puedan iniciar ese cambio, tendrán que aprender a mirar antes su propia vida y el Ser Humano que son desde una mirada completa.
Volvemos entonces a un principio básico de la transformación. El cambio comienza en uno/a mismo/a y se extiende alrededor.
Si quieres cambios en tu organización o sistema, acompáñalos de cambios en tu interior y los resultados se verán mucho más amplificados de lo que puedas imaginar como una onda expansiva de transformación.

