No has llegado sol@
La vida se nos presenta como un camino personal, individual, se habla mucho del Yo y poco del nosotros.
Además en esta sociedad que conformamos, donde prima más el merito y el logro, que la cooperación y el compartir, no es extraño que desarrollemos esta mirada en la que nos ponemos en el centro de las cosas. Yo, Yo, Yo mucho antes del nosotros. Y así nos va.
El propio crecimiento personal mal entendido también sabe muy bien de esto. Querer ser importante, querer dejar un legado, llegar lejos, querer destacar, no dejan de ser expresiones sofisticadas de lo mismo.
Lo cierto, es que no has llegado donde estás sol@. Fuiste niño/a y por mal o bien que lo hicieran en tu familia, te generaron las experiencias de apoyo y de superación para que llegues donde estás. Incluso la ausencia de una persona, que aparentemente “no hizo nada” en realidad lo hizo todo para que tu saques la fuerza y determinación para llegar donde estás ahora.
Y así vamos cambiando nuestra mirada, y nos vamos dando cuenta de que esta importancia personal es una mera ilusión destinada a caer algún día. Que no somos tan importantes.
Formamos una red, totalmente interconectada, donde todos nos vamos ofreciendo unos a otros las experiencias necesarias para hacer esta obra de arte conjunta. Y ahí está la propia Vida, moviendo esta red con toda su sabiduría, como una orquesta sonando muy alto unas veces y en silencio otras.
No, no lo has hecho sol@, por mucho empeño que hayas puesto en llegar. Y renunciar a esa importancia personal, da paso a una alegría muchísimo más profunda, y a una ligereza que acerca a una mayor felicidad.